La persona que sufre episodios de pánico se siente súbitamente aterrorizada sin una razón evidente para sí misma o para los demás.
Durante el ataque de pánico se producen síntomas físicos muy intensos: taquicardia, dificultad para respirar, hiperventilación pulmonar, temblores o mareos. Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento o lugar sin previo aviso.
El pánico es una forma de miedo intenso en la que aparecen fenómenos fisiológicos y psicológicos coherentes con esa emoción. Según los enfoques cognitivos, en el proceso de pánico, una imagen mental, real o imaginaria, desencadena un rápido proceso que involucra al cerebro y al cuerpo. La espiral creciente de sucesos de percepciones de amenaza y reacciones corporales de miedo que se producen en el organismo desencadena una serie de síntomas que desembocan en una inminente sensación de pérdida de control por parte del afectado que parece superar la voluntad y minar instantáneamente la confianza y la seguridad del individuo. Esta instantánea, gran carencia de seguridad suele provocar un gran deseo de huida y una amenazante sensación de miedo a morir, enloquecer o provocar una escena indeseada.
Según otros enfoques de este problema, la sensación de miedo o pánico se desencadena debido a cambios en la vida de la persona que sufre el ataque y a los significados atribuidos a dichos cambios. Estas personas tienen dificultad para conectar dichos cambios con la sensación de pánico, que identifican en muchos casos como un problema físico (ataque cardiaco, asfixia, etc.).
¿Cómo afrontar el pánico?
- Afrontar el pánico requiere tiempo y paciencia para redefinir las actitudes frente al miedo extremo para enfrentarse al miedo y no evitarlo.
- Recuerde que lo que siente no es más que la exageración de las reacciones normales al estrés.
- No es ni dañino ni peligroso, solo desagradable. Nada peor puede pasar.
- No añada pensamientos alarmantes sobre lo que está pasando y lo que podría ocurrir.
- Fíjese en lo que le está pasando a su cuerpo ahora, no en lo que usted teme, en su mente, que podría llegar a ocurrir después.
- Espere y deje que pase el temor. No luche contra él. Acéptelo.
- Cuando deja de pensar cosas alarmantes, el temor se extingue por sí solo.
- Recuerde que lo principal es aprender a afrontar el miedo, no a evitarlo. Es una gran oportunidad para progresar.
- Cuando empiece a sentirse mejor, mire alrededor y piense lo que puede planear para hacer después.
- Cuando esté listo para continuar, comience despacio, en un estado de relajación. No necesita correr ni esforzarse.
Muchas veces podríamos no darnos cuenta de que las personas que nos rodean sufren de estos ataques y juzgarlos inconscientemente pensando que exageran, sin embargo, si de alguna manera nos damos cuenta, lo mejor es que instemos a estar personas que visiten a un psicólogo, ya que con el tratamiento psicológico esto se puede curar y resolver.

2 comentarios:
Este es un tema sumamente delicado. Conozco a una persona muy querida que padece este problema y no ha sido fácil para ella hablar de este tema, mas aún fue dificil encontrar un diagnóstico para todos sus padecimientos, hasta que un día ya no pudo más y exploto e informo a su familia sobre el infierno que venia sufriendo desde hacia mucho tiempo, quisas desde niña,siempre fue una buena persona, buena hija, buena estudiante y de pronto dejo de vivir, de hacer planes, dejo se ser feliz, se alejo de tod@s, dejo sus proyectos propios de una joven que además es excelente alumna , porque no encontraba salida, hasta que un dia le diagnosticaron Ataques de Pánico, una enfermedad que limita las habilidades cotidianas porque por el miedo se van perdiendo, pero recibio una maravillosa noticia TIENE CURA!!! es un procediemiento largo que lleva hasta terapias, pero al fin existe cura.
Mi amiga sufrió en silencio una verdadera pesadilla que ni yo misma puedo imaginarla, solo veia el dolor en sus ojos, pero Dios y la Virgen estuvieron con ella en todo momento y al fin se esta recuperando.
Al inico dije que era un tema delicado, pues la ignorancia de la gente no hace las cosas más faciles, si alguien va al psiquiatra o psicologo inmediatamente lo etiquetan como loco, pero les puedo asegurar que al igual que se enferma el corazón, los riñones u otro óragano del cuerpo, se enferma también la mente y es responsabilidad de todos dar a conocer y fomentar una cultura de salud mental, al igual que se hace con la salud física, pues debemos dejar a un lado los mitos sobre los psicologos y psiquiatras porque ellos podrian salvar la vida de un ser querido que esta a tu alrededor y que por temor a que los demás lo tachen como desequilibrado nunca pueda expresar la pesadilla que vive a diario y pueda llevar esta terrible sensación a la muerte de alguien a quien amamos.
Gracias amiga por confiar en mi, Dios es nuestra roca y el te cuidará para siempre!!!
Sí, es cierto. Nuestra salud mental es muy importante. Lo más recomendable es que todos asistieramos a un psicólogo, así como vamos al médico general, al dentista o hacemos ejercicio. Lo único, es que tampoco es barato una sesión con un psicólogo.
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